SER O TENER, HE AHÍ EL DILEMA.

En algún momento de nuestras vidas, todos nos detenemos a pensar respecto a lo que aspiramos a futuro, de aquí se desprenden decisiones, que sin ser definitivas pueden marcar nuestro proceder a partir de esta reflexión; ¿Qué quiero ser? ¿Qué quiero hacer? ¿Qué aspiro tener? ¿Cómo lo logro?
Con respecto a lo que aspiramos ser, es importante tomarse el tiempo suficiente para pensar si el camino que estamos escogiendo es el indicado, si de verdad tenemos la suficiente vocación y amor por lo que queremos ser. La profesión, el oficio, el trabajo o actividad a la cual vamos a dedicar quizás muchos años de nuestra vida merece de nosotros que le demos un puesto importante a la hora de elegir, si de verdad queremos sentirnos a gusto con lo que hacemos. No hay nada más bonito que disfrutar lo que se hace (y si me pagan mucho mejor), esto por supuesto se refleja en el resultado de lo que hacemos y en caso contrario sucede igual.
Ahora, si nos vamos al tener, las aspiraciones materiales también suelen ser determinantes, en este caso la reflexión no se centra en el “Qué” Sino en el “Cómo”. Es aquí donde aparece la cuestión. En muchos casos es esto lo que nos desvía con respecto a lo que queremos ser, por ejemplo a muchos jóvenes les resulta más rentable el trabajar desde temprana edad que dedicarse a los estudios, esto por supuesto es tentador desde el punto de vista material, pero puede llevar a tomar decisiones equivocadas.
En conclusión les puedo decir que todo está en el criterio personal a la hora de priorizar; desde mi punto de vistas todas las aspiraciones materiales son muy validas y aceptables, pero no debemos permitir que están nos desvíen de nuestra esencia, que no nos lleven a hacer lo que queremos sino a querer lo que hacemos, a sentirnos bien con nosotros mismos y por ende a disfrutar mejor de la vida, esto nos hará crecer como personas. También hay que entender que mis aspiraciones personales no me dan derecho a pasar encima de nadie, que el fin no siempre justifica los medios y que el beneficio colectivo siempre debe ir primero.
“Pueden prohibirme seguir mi camino, pueden intentar forzar mi voluntad. Pero no pueden impedirme que, en el fondo de mi alma, elija a una o a otra”. Henrik Johan Ibsen

Hasta la próxima semana (perdón por tanta ausencia)
EL Lapo

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